06 Los condicionamientos

Esta clase contiene un texto y al final una videoclase de 50′.

Definición conceptual: Existen dos definiciones académicas para condicionamientos:

El condicionamiento clásico, también llamado condicionamiento pavloviano, aprendizaje por asociaciones, es un tipo de aprendizaje asociativo que fue demostrado por primera vez por Iván Pávlov.  

El condicionamiento operante es un tipo de aprendizaje basado en recompensa-castigo y es independiente de cualquier otra respuesta incondicionada que no sea el placer y el dolor. De ahí, que buena parte de nuestro condicionamientos están asociados con dolor. Con el dolor de habernos traicionado al hacer algo que no queríamos para una recompensa o para evitar el castigo.

Nosotros cuando hablamos de condicionamiento, nos referimos a todo el material aprendido del entorno social en el cual crecimos, como pueden ser creencias, actitudes y comportamientos. Es el acabado de nuestra realidad subjetiva personal, y por supuesto podemos remodelar este acabado infinidades de veces.

Por poner un ejemplo un niño puede estar condicionado por su entorno a no llorar sin embargo es natural en él hacerlo al poseer glándulas lacrimales e pulsos de tristeza en su interior. Lo que sucede es que en base al condicionamiento recibido desde pequeño reprime su respuesta incondicionada original que es llorar ante determinados sucesos dolorosos o de mucha emotividad.

A veces resulta confuso discernir donde finaliza el condicionamiento y empieza la verdad o donde finaliza la verdad y empieza el condicionamiento. Se nos ha inculcado a muchos de nosotros el bien y el mal como absolutos, esto está bien / esto está mal, sin embargo el contexto objetivo espacio temporal en el que ocurría ésta acción nos parece determinante para concluir y saber si algo está bien o mal.

Los condicionamientos también se agrupan en construcciones complejas de creencias, comportamientos y actitudes que otorgan una sensación de identidad, pertenencia y postura frente a la vida que sustituye muchas veces a la postura original, es decir que sustituye a la realidad subjetiva personal propia. Este caso sería el caso de los “mundillos” o las sectas, que para pertenecer a ellas, hay que pensar de una determinada forma, tener una determinada postura ante la vida (aunque estas reglas no sean explícitas y sí sean implícitas) y que dentro de la cultura de grupo la disensión es vista como una amenaza o directamente como una insubordinación.

Mientras permanecemos adoptando las estructuras de condicionamiento de otros, no podemos investigar las nuestras propias. Eventualmente si el grupo “nos falla” o la persona nos “decepciona” puede que soltemos ese conjunto de condicionamientos para retomar los que teníamos anteriormente, puede que hasta pensemos que “des-evolucionamos espiritualmente” debido a que volvemos a estar en contacto con maneras de pensar, sentir y actuar de antaño, sin embargo, nosotros proponemos que justamente es en esos momentos que estamos tocando las bases de nuestro condicionamiento propio, el que realmente nos fue grabado profundamente durante muchos años de infancia.

Un ejemplo para ilustrar esto que mencionamos sería el movimiento hippie de los años 60 del cual gran cantidad de miembros pasaron por adoptar condicionamientos de “haz el amor y no la guerra” para volver después de unos años a su condicionamiento conservador anterior cuando se hicieron mayores y tuvieron hijos.

Propósito: Creemos que en la actualidad y desde hace bastante tiempo, a las personas se nos condiciona para estar adaptados a ésta sociedad industrializada y basada en la  ganancia. No tenemos la sensación de que se nos condiciona para realizar nuestro máximo potencial como seres humanos únicos y especiales. Eso se debe a que el condicionamiento es un proceso de baja intensidad y larga duración basado en la repetición constante. Si nos fijamos, la principal razón del condicionamiento sería la adaptación al medio de la forma más óptima posible en virtud de evitar el dolor y producir placer, podríamos concretar en este momento que el placer es de carácter instantáneo.

Abordaje: La observación y el compromiso de permanecer abierto resultan las herramientas más eficaces para desenmascarar condicionamientos que sabotean nuestras vidas, condicionamientos que nos hacen vivir de una forma limitada.

Es un buen ejercicio averiguar cuál es el área de mi vida que es muy importante para mí en estos momentos y comenzar investigando los condicionamientos que están asociados a ella.

Otro elemento muy importante es el pensamiento crítico. Cuando cultivamos un sano escepticismo y usamos nuestro intelecto para poner en tela de juicio lo que nos es servido como realidad inamovible, estamos generando apertura en nuestro interior y la capacidad de cimentar el entendimiento de que en la vida hay blancos y negros, pero también infinidad de tonalidades grises y que muchas veces las verdades se hayan entre estos cúmulos de grises.

Es también importante aprender a darse cuenta cuando nos estamos moviendo de manera reactiva hacia una postura determinada con el único propósito de “ponernos a salvo” y “no quedar mal” o “salir de la situación cuanto antes” ya que, a menudo bajo estas manifestaciones externas se haya incomodidad y dolor emocional de nuestra vulnerabilidad, que es el que requiere ser validado, sentido y acogido.

Por último, un elemento imprescindible para enfrentar los condicionamientos es la apertura a permanecer cierto tiempo en un estado de “no sé”, porque por lo general tendemos a querer soluciones y respuestas inmediatas a todas las cosas por nuestra incomodidad ante el hecho de quedarnos sin “algo” a lo que agarrarnos.  El “no sé” es incómodo y al mismo tiempo es un portal que deja abiertas las vías para aprender y para encontrar respuestas reales, pero requiere espacio, tiempo e investigación.

Conclusiones: Los condicionamientos son inevitables y es más, son necesarios, no son por así decirlo los malos de la película. Nuestra manera de relacionarnos con ellos es lo que determina la calidad de nuestra apertura y posibilidad de aprender, evolucionar y madurar.